Este sábado mis amigos de Karlsruhe y Gaby de Ulm vinieron a Stuttgart. Nos encontramos otra vez luego de algo como un par de semanas. Venían bien preparados para el frío y cargados de buen humor.
Comimos chocolates y castañas frente al castillo. Descubrí que no me gustan las castañas, me da la impresion de estar comiendo una especie de mantequilla algo más compacta pero falta de sal. No sé, raro.Aquí todavía esperábamos por Gaby luego de haber comido pizza y pasta en un restaurante en los alrededores de Königstrasse.
Oana tratando de tomarnos una foto a pesar de los miles que nos pasaban en frente!
Y aquí en una guerra con Gustavo que terminó en un beso, jajaja.
Aunque en el mercado de navidad de Stuttgart compramos una nariz para sostener las gafas del papá de Gustavo, no duramos mucho tiempo allí. Lo realmente interesante comenzó en Esslingen, en el mercado de navidad medieval. Esta primera tienda tenía instrumentos medievales. Estaban llenos de polvo, jajajja, pueden imaginarse todos estos siglos por allí guardados. El hombre daba la demostración para que luego los compradores utilizaran los instrumentos a su gusto. Cabe anotar que mis amigos duraron una media hora soplando todo lo que pudieron soplar y percutiendo todo lo que pudieron percutir. Yo trataba inutilmente de hacerles una buena foto con mi pedazo de artefacto, sin éxito.
| El vendedor de instrumentos medievales en plena demostración |
Luego de un rato ya tenía yo suficiente de instrumentos, de pfúuu pfúuuu, trac trac, y todos los otros sonidos. Gaby igual, así que nos adelantamos un poco. Veo que en mis fotos no aparece Gaby por ahora. Pero por supuesto que está en las fotos con las otras cámaras.
En búsqueda de un baño, por urgencias de Oana y en segundo lugar mía, encontramos la zona de juegos. Allí Oana, Gustavo y Petru jugaron a lanzar el hacha. Petru pudo hacerlo bastante bien.
Luego jugamos con un arco y flechas. Eso sí me interesó así que disparé mis cinco flechazos. Me fue bastante bien! Los niños tambien jugaron.
Tomamos glühwein y comimos salchichas. Eso es algo que DEBE hacerse en todo mercado de navidad.
Desafortunadamente no tengo más fotos. La verdad el mercado de navidad estuvo encantador y la reunión con mis amigos genial. Estuvimos muy muy contentos. Al final en el Hauptbahnhof nos pusimos a cantar, como siempre, jajja,esta vez en rumano y portugués. Por supuesto, cuando empezamos con el canto, siempre nos robamos las miradas de algunos que nos consideran quizás tontos o infantiles. Nosotros, somos simplemente felices.
