Ha pasado un largo rato desde mi último post. Y no es que no haya hecho cosas, sino que no las he documentado. Como por ejemplo el evento importante de celebración del 20 de julio, donde colombianos y amigos de otros lados nos reunimos a comer comida típica, tomarnos coctelillos y salir de fiesta.
Pero hoy hablaré de una aventura diferente, una ida hacia playas cercanas a Tarragona buscando aguas más claras, exóticas y tranquilas. Un grupo de 4 compuesto por: una escocesa, un australiano, un checo y una colombiana emprendimos un camino desde Castelldefels hasta la misteriosa playa Waikiki.
Lo primero fue caminar a lo largo de la costa desde el pueblo de Altafulla, al que llegamos en trenes, hasta la playa de la Mora. En la foto Fiona, y más adelante, allí uno alto y uno más bajo, Jakub y Sam.
La playa bastante repleta y el castillo de Altafulla.
Luego un camino por detrás del castillo...
Y la vista mucho más bonita desde el otro lado.
Caminando al filo de la montaña. Aquí no se aprecia porque no tomé fotos de los momentos más críticos, pero hubo una parte en que íbamos todos callados, concentrados, de verdad un paso en falso y podíamos terminar abajo. Por supuesto, no tomé fotos en esos trozos.
Luego de superada la caminata al borde de la montaña encontramos un camino mucho más ancho y elaborado. Curiosamente, nos encontramos a alguien que disfrutaba del sol en una casa veraniega y que con sus pies adornaba el camino.
La playa de la Mora.
Sesión musical con un UKULELE (guitarrita muy curiosa, típica de Hawai) después de un "duchazo" en la playa. Veníamos ya con la temperatura elevada y necesitábamos bajarla. Aquí comimos y cantamos un rato.
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| Típico hawaiano con Ukulele ;) |
Back to track, de vuelta a encontrar Waikiki.
Mal peinada o como fuera, tenía que tomarme mi autofoto.
Y llegamos a ................ no era Waikiki .......... Era otra playa antes de Waikiki, pero decidimos quedarnos, porque igualmente estaba muy agradable y bonita.
Cabe anotar que la playa es frecuentada por nudistas. La verdad no estuvo tan tétrico, había también mucha gente con sus vestidos de baño. Para mí fue un poco raro ver tanta gente a flor de piel caminando por allí. Pero el ambiente muy tranquilo, mucha armonía y completa naturalidad. De todos modos, debo confesar, no pude evitar pensar que existe una GRAN variedad de versiones de nuestra anatomía (if u know what I mean) ...
Luego del ukulele, de jugar con las raquetas, de bañarnos en la playa y comer nuevamente, emprendimos el camino de regreso. ¡Muy buen descubrimiento! ¡Ah! y me decidí que iría un día de nudista, jejeje, pero no iré con los coleguitas del trabajo ni sus conocidos (¡que verguenza!), a ver si viene mi mamá a visitarme y se anima a ir conmigo!!! (yo se que ella sí iría, pero dejamos a mi papá en casa).